sábado, 3 de julio de 2010

Ver con el corazón, nos ayuda a abrir puertas.



Hoy vamos a comenzar nuestro programa conLas tres puertas”.
Una historia que nos invita a contemplar los hechos con paciencia para poder descifrar los mensajes que están escritos en cada circunstancia… Porque en cada experiencia hay mensajes que están claramente puestos a la vista de nuestros ojos… Pero también hay otros que para percibirlos hay que encender la luz que nace desde adentro para codificar aquello que es invisible y que no podemos ver…

Es que si queremos abrir las puertas que nos conducen “hacia adelante”, si nos proponemos traspasar esas puertas que nos permiten proyectar en pos de poder acariciar esos logros que tanto deseamos, habrá que tener la intención de conocer el significado de los acontecimientos, esos sucesos que nos van marcando como personas y nos hacen crecer en sabiduría…

E inmediatamente, nos damos cuenta de la importancia que tiene el tiempo en todo esto. Si, porque para dar lectura a esos mensajes que trascienden las palabras se requiere de tiempo… Para pensar, para reflexionar. El tiempo que tantas pero tantas veces nos negamos, en esta casi inconciente manera de vivir de prisa, de vivir estando siempre apurados…

Es que vamos tan rápido… Tan rápido… Que no podemos ver con claridad. La nebulosa que nos genera la velocidad nos hace perder de vista tantas cosas importantes que tenemos a nuestro lado, tantas personas que significan tanto para nosotros y pasan desapercibidas… Tantos logros podrían ser una realidad hoy y que, desafortunadamente no se concretan por tener la mirada puesta en otro lado, o mirar solo hacia el futuro…

Tantos lamentos en vano por no poder abrir esas puertas que nos conducen hacia adelante sin poder apreciar lo que tenemos hoy o lo que es peor sin poder advertir quienes somos, por no saber o no querer comprender… Pero… Si paramos… Si nos detenemos aunque sea por un instante a pensar… Si nos signamos un momento para reflexionar vamos a poder encender la luz del corazón que codifica fácilmente todos los mensajes… Los explícitos y los implícitos…

Y descubriremos todo lo que sabemos… Y nos asombraremos con todo lo vivido… Y desaparecerá la nebulosa que nos hacía borroso el camino… Y podremos acariciar la satisfacción del que ama lo que hace y se reconforta de ser quien es… Y se abrirán otras puertas ya sin dificultades… Y hasta quizás, en un instante nos daremos cuenta de que no es necesario seguir investigando –al menos por un tiempo- porque aquí estaba lo que buscábamos…

Y será entonces que habremos encontrado la manera de vivir apasionadamente con el corazón puesto en cada cosa, otorgándole intensidad a cada momento y a cada instante… Ya sin prisa ni apuros y dándonos el tiempo necesario y justo de conocer y analizar el pasado para vivir el presente de tal forma que se abran solas las puertas del futuro…


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